jueves, 21 de mayo de 2015

ADOLFO SCHLOSSER: SIN TITULO

EL AUTOR

:
Adolfo Schlosser fue un artista austriaco que vivió en España desde mediados de los años sesenta, país donde desarrolló la mayor parte de su trabajo artístico.
Inició su formación artística en la Escuela de Artes y Oficios de Graz para después pasar a estudiar pintura en la Academia de Bellas Artes de Viena. Durante estos años, sus intereses se mueven entre las artes plásticas y la literatura, llegando a escribir un buen número de poemas y textos en prosa.
A los 19 años viaja a Islandia donde permanecerá cuatro años trabajando en la pesca del bacalao. Esta estancia marcará su trayectoria artística posterior, con muchas de sus obras haciendo referencia a la cultura nórdica y al mundo de la pesca en alta mar. Tras la vuelta a su país, lo abandonará definitivamente a los tres años para evitar el reclutamiento militar. Tras recorrer varios países,  llega finalmente a España en 1966 donde vivirá hasta su muerte EN EL 2004.
Durante los primeros años en España realiza una serie de tapices en lana y dibujos con motivos geométricos abstractos, para después volver a la escultura como forma principal de expresión artística. Posteriormente su estilo cambia y pasa a usar materiales orgánicos extraídos directamente de la naturaleza. Todos estos materiales los extrae en las cercanías de su residencia en Bustarviejo.
PREMIO:                            
En 1991 el Ministerio de Cultura español le otorgó el Premio Nacional de Artes Plásticas.
ESTILO DEL ARTISTA:
En cuanto al estilo del artista se puede decir que Adolfo Schlosser es un artista polifacético que cultiva diferentes vías de expresión, pero que a pesar de tal heterogeneidad técnica y formal, en su trabajo siempre subyace un hilo rector integrado por su sensibilidad e integridad; no son pocos los movimientos a los que se le ha intentado vincular, sin embargo, Schlosser va más allá de todo rigiéndose únicamente por su capacidad creativa y sus propias leyes emocionales. Las únicas directrices ante las que se postra, son aquellas que le suscitan los materiales o elementos en las que ve algún tipo de potencial, así, en sus continuos paseos por Bustarviejo se topaba con infinitas formas que le despertaban curiosidad y se las llevaba a su taller, allí, las interrogaba y extraía de ellas aquello que ya llevaban dentro, es decir, apenas las manipulaba puesto que siempre defendió que las formas ya existían per se y no había más que descubrirlas.
Calvo Serraller definió así su estilo:
Estilísticamente, su obra tenía rasgos del Land-Art, el posminimalismo y el arte conceptual, pero todo esto entendido y fundido de una forma muy personal, como alguien que entiende la identidad artística entre el chamanismo y la poesía de los antiguos bardos rapsodas. Casi siempre utilizaba materiales naturales, como la madera, el barro, la paja o la piedra, pero sus figuras y formas tenían no pocas veces un atávico sentido simbólico. Por lo demás, Schlosser creaba siempre muy en directa relación con el paisaje de su circunstancial entorno”.
SU OBRA EN MUSEOS
Centro de Arte Reina Sofía. Madrid.
Museo de Arte Abstracto Español. Cuenca.
Museo Municipal. Madrid.
Museo de Bellas Artes de Álava. Vitoria.
Junta de Castilla y León, Zamora.
Comunidad Autónoma de la Región de Murcia. Murcia.
Ayuntamiento de Leganés. Madrid.
Ayuntamiento de Alcobendas. Madrid.
Banco Exterior de España. Madrid.
Colección Suñol. Barcelona.
Asociación de Amigos del Arte Contemporáneo. Madrid.
U.I.M.P. Palacio de la Magdalena. Santander.
Colección Caixa de Pensiones. Barcelona.
I.C.O. Instituto de Crédito Oficial.
EXPOSICIONES PRINCIPALES:
Centro Gallego arte contemporáneo (Santiago)
Museo nacional Centro de Arte Reina Sofía (2006)
IVAM (1998)
Galería Elvira González (2014)
ANÁLISIS DE LA OBRA:
*       LOCALIZACIÓN:













DESCRIPCIÓN DE LA OBRA:
La obra que vamos a comentar pertenece al artista austriaco Adolfo Schlosser ; Cuando vemos la obra observamos que está compuesta por 18 piedras, que se organizan en triángulos compuestos de 6 piedras cada uno. Estos triángulos están compuestos cada uno de ellos por 6 piedras, en los dos extremos de cada uno vemos que hay 2 piedras de tamaño pequeño, seguidas de estas vienen 2 de un tamaño intermedio, y en el centro haciendo de vértice vamos una de un tamaño grande, y para cerrar el triángulo vemos una pequeña puesta paralela a la grande
Si seguimos mirando la obra, veremos que las 9 piedras pequeñas conforman un círculo grande entre ellas, las 6 piedras del tamaño intermedio forman un círculo mediano y las 3 piedras de mayor tamaño , forman un círculo pequeño en el centro de la glorieta.
Todo esto tiene que ver con el estilo del artista que se contó más arriba, pero a continuación veréis otro artículo de Calvo Serraller publicado en el país que explica el significado de las formas geométricas y el numero tres utilizado por schlosser:
Así, la idea del centro de la Tierra o el número nueve, de tan hondo arraigo en las viejas sabidurías esotéricas, son elementos que Schlosser no necesita apropiarse porque convienen de forma espontánea con su horizonte artístico personal, donde la montaña, el árbol o la piedra -figuras que simbolizan el centro de la Tierra- han estado siempre presentes, o el número nueve, con su función simbólica de unir triangularmente lo subterráneo, lo terrestre y lo celeste, también ha configurado esa visión vertical que ha caracterizado a muchas de sus obras.
Con todo, el centro para Schlosser no deja de ser simultáneamente el punto imantado de cada hombre, donde se realiza o tiene lugar el deseo natural y su satisfacción sobrenatural, en lo que éste tiene de juego especular o, si se quiere, de espejismo, de ilusión reflexiva y, por tanto, potencialmente liberadora. El centro como creación ilusionística de una totalidad visual nos es
presentado por Schlosser como espejos perpendiculares, a la vez que puede construir un bosque triangular con madera, cristal y plomo, tres estados de la materia”
DIRECCIONES DE INTERES:
http://elpais.com/diario/1993/03/01/cultura/730940410_850215.html

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